Raquel quería una de nuestras tartas para celebrar su cumpleaños, con un corazón y una flor decía que estaba contenta, pero como es muy quijotesca decidimos que el "Ingenioso hidalgo" estuviese presente.
La verdad es que para nosotros lo mejor fue ver su cara de emoción cuando le entregamos la tarta.
Muchas gracias Raquel y ¡feliz cumpleaños!
Muchas gracias Raquel y ¡feliz cumpleaños!
Os dejo el pasaje elegido por Raquel, con las preciosas palabras de la pastora Marcela.
"Yo nací libre, y para poder libre escogí la soledad de
los campos; los árboles destas montañas son mi compañía, las claras aguas
destos arroyos mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis
pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado, y espada puesta lejos. A los que
he enamorado con la vista he desengañado con las palabras; y si los deseos se
sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo, ni a otro
alguno, el fin de ninguno dellos, bien se puede decir que no es obra mía que
antes le mató su porfía que mi crueldad; y si me hace cargo que eran honestos
sus pensamientos, y que por esto estaba obligada a corresponder a ellos, digo
que cuando en ese mismo lugar donde ahora se cava su sepultura me descubrió la
bondad de su intención, le dije yo que la mía era vivir en perpetua soledad, y
de que sola la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi
hermosura; y si él con todo este desengaño quiso porfiar contra la esperanza y
navegar contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la mitad del golfo de su
desatino? Si yo le entretuviera, fuera falsa; si le contentara, hiciera contra
mi mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado, desesperó sin ser
aborrecido: mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa.
Quéjese el engañado, desespérese aquél a quien le faltaron las prometidas
esperanzas, confiese el qeu yo llamare, ufánese el qeu yo admitiere; pero no me
llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo, ni admito.
El cielo aun hasta ahora no ha querido que yo llame por destino, y el pensar que
tengo que amar por elección es excusado. Este general desengaño sirva a cada
uno de los que me solicitan de su particular provecho, y entiéndase de aquí
adelante, que si alguno por mí muriere, no muere de celoso ni desdichado,
porque a quien a nadie quiere, a ninguno debe dar celos, que los desengaños no
se han de tomar en cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco,
déjeme como cosa perjudicial y mala: el que me llama ingrata, no me sirva; el
que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este
basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida, ni los buscará,
servirá, conocerá, ni seguirá, en ninguna manera. Que si a Grisóstomo mató su
impaciencia y arrojado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto proceder y recato?
Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de
querer que la pierda, el que quiera que la tenga, con los hombres¿ Yo, como
sabéis, tengo riquezas propias, y no codicio las ajenas: tengo libre condición,
y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a este, ni
solicito a aquel, ni me burlo con uno, ni me entretengo con el otro. La
conversación honesta de las zagalas destas aldeas, y el cuidado de mis cabras
me entretiene; tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí
salen, es a contemplar la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma, a
su morada primera."
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, M. de Cervantes.



